Por: Jonathan A.
García Nieves
El Gobierno de El Salvador ordenó la expulsión de la
representación ‘diplomática’ del régimen de Nicolás Maduro en ese país, y
emplazó a sus integrantes a abandonar territorio salvadoreño en lapso de 48
horas.
Según documento emanado del despacho del presidente Nayib Bukele
este sábado 02 de noviembre, la decisión fue tomada como un acto de coherencia en
la política internacional de su gobierno; el cual forma parte de los 54 países
que reconocen a Juan Guaidó como presidente constitucional de Venezuela, luego
de que Maduro pretendiera quedarse en el poder para un segundo período de 6
años, tras unos comicios considerados fraudulentos por la oposición venezolana
y por gran parte de la comunidad internacional.
Entre los gobiernos y organismos internacionales que desconocen
a Maduro como presidente de Venezuela, se encuentran la Unión Europea, la
Organización de Estados Americanos (OEA), los Estados Unidos, Canadá; Reino
Unido, Alemania, Francia, España, Portugal y la inmensa mayoría de países de
Iberoamérica.
El documento oficial del Gobierno Salvadoreño expresa que la medida es
cónsona con el voto que ese país centroamericano emitiera en la sesión de la OEA
el pasado 28 de agosto, cuando la mayoría de países de ese organismo
continental, votaron en apoyo al informe de la alta comisionada de Derechos
Humanos de la ONU, Michelle Bachelet; informe éste en el que "se admitió y
certificó que el régimen de Nicolás Maduro realiza violaciones sistemáticas a
los derechos humanos contra los
venezolanos".
Al mismo tiempo, el gobierno de Bukele señala que reconoce la
legitimidad del presidente encargado, Juan Guaidó, hasta tanto se realicen
elecciones libres, en concordancia con la Constitución venezolana.
"En un futuro
cercano, el gobierno salvadoreño espera la recepción de credenciales de la
nueva representación diplomática de Venezuela", se añade en el comunicado.
El texto concluye expresando que El Salvador "apoyará votaciones libres, supervisadas por
la comunidad internacional y que garanticen la voluntad del pueblo hermano de
Venezuela".
Soslayando el peso político de los restantes países y organismos
internacionales, que se han pronunciado en contra de la usurpación y en pro de
la realización de elecciones libres en Venezuela; la cancillería de Maduro,
respondió arremetiendo exclusivamente contra los Estados Unidos y el gobierno
del presidente Bukele: "Las
autoridades salvadoreñas no procuran otra cosa que suministrar un exiguo balón
de oxígeno a la menguante estrategia estadounidense de intervención y bloqueo
económico contra en pueblo de Venezuela", "Bukele asume oficialmente el triste papel de peón de la política
exterior estadounidense".
Internacionalmente, Maduro cuenta con el apoyo de los gobiernos
de Rusia y China, ambos con grandes intereses económicos en Venezuela.
Asimismo, tiene el respaldo de Turquía, Irán, Cuba, Nicaragua, Bolivia y de los
países miembros del Movimiento de los No Alineados (MNOAL), en su mayoría
integrado por gobiernos de Asia y de África; países éstos, gracias a cuyos
votos el régimen de Maduro fue elegido recientemente como miembro del Consejo
de Derechos Humanos de la ONU; muy a pesar de que ese mismo organismo global, a
través de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos (Michele Bachelet),
emitiera un informe en el que quedó plasmada la sistemática violación de
derechos humanos por parte del referido régimen, y en virtud del cual fuera
solicitada una investigación contra Venezuela.
Todo parece apuntar a que los países que apoyan al régimen de
Nicolás Maduro, privilegian sus intereses económicos y geopolíticos, así como
su tendencia ideológica; sin importar la dignidad humana mancillada y
vilipendiada por una tiranía cuyas atrocidades están plenamente documentadas en
informes de la ONU.
Las grandes inversiones chinas y rusas, realizadas en suelo
venezolano por su ‘amistad’ con Hugo Chávez; recursos naturales valiosos y
estratégicos como el coltán y el uranio –por no hablar de petróleo y gas- y una
ideología marcadamente anticristiana como lo es el Socialismo del Siglo XXI;
mueven los hilos de los apoyos al régimen de Maduro.
Posiciones como la del gobierno de El Salvador hacen creer en
una comunidad internacional realmente solidaria, más humanista; capaz de
anteponer la dignidad de la persona humana y de los pueblos, por sobre cualquier
otro interés; haciendo resonar las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia
Católica: “…la solidaridad internacional
es una exigencia de orden moral; la paz del mundo depende en gran medida de
ella” (No. 1941).
Madrid, 08 de noviembre de 2019.
Madrid, 08 de noviembre de 2019.
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