Así lo señaló Eduardo
Stein, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados (ACNUR), en su intervención de este lunes 28 de octubre de 2019, en
conferencia internacional que está teniendo lugar en Bruselas, con ocasión de
la crisis humanitaria generada por el régimen castro-comunista de Venezuela.
ACNUR ya ha reconocido
que, en la actualidad, la cantidad de refugiados y migrantes venezolanos alcanza
los 4,5 millones; por lo que el incremento para el próximo año será de un será
de un 44,4 % con respecto a 2019; alcanzando los 6,5 millones, lo que
representa un poco más de una quinta parte de la población de ese país caribeño. Sin duda, se trata de
una diáspora sin precedentes en el continente americano.
El representante de
ACNUR, refiriéndose a la tragedia del pueblo venezolano, aseveró que "No hay visos de que la crisis migratoria
vaya a terminar, y la vulnerabilidad de la población aumenta"; y,
asimismo, señaló que se trata de una "crisis
que hace peligrar la estabilidad regional", por lo que "es acuciante la necesidad de una respuesta
coordinada y avalada por la comunidad internacional".
Este evento ha sido
organizado por la Unión Europea junto con la ONU –a través de ACNUR- y la
Organización Internacional para las Migraciones; con el fin de llamar la
atención de la comunidad internacional y, así, procurar apoyos para la solución
–o al menos la paliación- de esta grave crisis humanitaria por la que atraviesa
Venezuela: país que, hasta antes de la llegada de Chávez al poder, fuera
considerado el más próspero de América Latina; y cuya democracia llegó a ser la
más estable de toda la región entre 1958 y 1999.
La conferencia durará un
par de días, y no pretende la captación de donantes, sino la sensibilización de
la comunidad internacional, sobre la dramática situación de los refugiados
venezolanos y la problemática que representan para los distintos países de receptores;
entre los que destacan Colombia con 1.300.000 de acogidos, Perú con 768.000 y
Chile con 288.000.
En el mismo evento,
Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, alertó acerca
del apoyo que ameritan tanto los más de 4,5 millones de refugiados venezolanos
dispersos por el mundo, como los países de acogida, la mayoría de los cuales se
ven superados en sus capacidades de respuesta ante una crisis de semejante
magnitud.
“Queremos crear conciencia sobre la gravedad de esta crisis, queremos
confirmar e incrementar el apoyo internacional para una respuesta regional y
coordinada", expresó la Alta Representante de Política Exterior de la
Unión Europea, Federica Mogherini.
Según el Gobierno Español,
representado por el ministro de Asuntos Exteriores, en funciones, Josep
Borrell; en los últimos dos años España ha destinado 14 millones de euros a
esta crisis humanitaria, y la Unión Europea un total de 117 millones.
En este contexto,
resuena la voz profética del Magisterio Social de la Iglesia Católica, que
interpela las conciencias de la siguiente manera: “La
Comunidad Internacional en su conjunto tiene la obligación moral de intervenir
a favor de aquellos grupos cuya misma supervivencia está amenazada o cuyos derechos
humanos fundamentales son gravemente violados. Los Estados, en cuanto parte de una Comunidad Internacional, no pueden
permanecer indiferentes; al contrario, si todos los demás medios a disposición
se revelaran ineficaces, «es legítimo, e incluso obligado, emprender
iniciativas concretas para desarmar al agresor». El principio de la soberanía
nacional no se puede aducir como pretexto para impedir la intervención en
defensa de las víctimas”.
Madrid, 29 de octubre de 2019.
Madrid, 29 de octubre de 2019.
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